¿Cómo elegir un vino en un restaurant?

Esta es quizás otra de las preguntas más típicas que nos hacen a los Sommeliers, y créanme que no es fácil de responder, para nada. Tanto como para los clientes como para nosotros (o mejor dicho para mi) es un momento incómodo, a quien le toca elegir el vino le dejan una decisión que va a ser juzgada por todos, pero claro, como tú eres el que sabe de vinos, no podía ser otra persona que eligiera.


Entonces hay una guerra de miradas, los que están contigo te miran a ti como diciendo “haz tu gracia”, la persona del servicio piensa que probablemente no sabes nada de vino comparado con lo que sabe él o ella y tu, bueno, a ti te corre un frio por la espalda pensando en qué elijo para la persona que pidió un Lomo Vetado a la parrilla y que también funcione para quién pidió una Reineta a la plancha.






Hoy intento no complicarme tanto la vida. Así voy con mis 3 simples recomendaciones:


1. Decidir quien manda, ¿la comida o el vino?: Muy simple, hay veces que uno puede llevar una botella de tu casa a un restaurant con descorche o elegir dentro de la carta de vinos algo en especifico. En este caso es mejor que mande el vino, hacerle recomendaciones a tus acompañantes sobre los platos que podrían ir mejor con el vino que van a pedir o, si alguien pide otra cosa, que lo haga a su propio riesgo. Bonus track: Si quieres abrir ese tinto que tienes para una ocasión especial, invita a que vayan a un restaurant de carnes, así no hay mucho que elegir.


2. El tamaño sí importa: No se apresuren a la crítica, solo quiero decir que no es lo mismo pedir una doble magnum que una copa o una media botella. Lo que le falta a Chile son más restaurantes que vendan una buena selección de vinos por copa, que permita hacer un maridaje correcto por plato que no signifique obligar a todos a tomar lo mismo (aunque hay algunos lugares increíbles para esto, como el que está en General Holley - wink wink -). Lo mismo puede ser con las medias botellas, así quienes pidan para un tipo de comida pueden compartir y los otros también.


3. Repita conmigo “Naranjo por favor”: Este maravillo y relativamente nuevo tipo de vinos en Chile son, realmente, un as bajo la manga para el maridaje. Acá nos encontramos con blancos elaborados en forma de tintos, por lo que pueden tener suficientes taninos como para enfrentarse con una carne, pero también aromas florales y a frutos cítricos como para ir con un pescado. Acá se trata de probar, van a encontrar naranjos muy diferentes a otros y en algún momento encontrarán la llave, ese maravilloso vino que va con varios platos que están en la mesa.