¿Vinos caros? No gracias... no por ahora

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno” Esta frase que acuñó Voltaire en 1770 resume perfecto la idea que quiero plantear acá.


Efectivamente en la entrada anterior, hablé de que cuando empezamos a probar vinos, nos tenemos que alejar desde la base de la pirámide, de esos vinos que tienen en general el mismo gusto y aroma.


Sin embargo, me quedé pensando en que se podía entender que había que probar vinos “caros”, aquellos galardonados por diferentes rankings nacionales y nombres de críticos que uno no sabe si son de Estados Unidos o Inglaterra, pero que le ponen un sticker dorado a la botella e instantáneamente nos hacen sentir que estamos eligiendo certeramente lo que queremos comprar.





Ojo, no soy quien para criticar y admiro su trabajo, pero creo que cuando nos estamos iniciando en el vino o quizás estamos avanzando hay que probar de todo. Hay que saber lo que es bueno y lo que es malo, algo que en este mundo solo se adquiere tras la práctica.


Cuando estaba estudiando para convertirme en Sommelier, me pasaba que me quería ir a los vinos caros de inmediato. “Probemos lo mejor para así acostumbrarse a los buenos vinos” era una frase que me repetía en la cabeza. Así no podía estar más lejos de la realidad.


En mi caso, por supuesto los encontraba buenísimos, pero no lograba entender completamente el “porqué” los encontraba tan buenos. Peor aún, vinos en los que estaba tan sugestionado por el precio que los encontraba tan buenos, que me volvía completamente ciego a sus defectos.


Hoy me encuentro con maravillas a precio medio, medio-alto e incluso (cuando uno se maravilla aún más) a bajos precios. Creo que de lo más placentero que tiene esta profesión, es cuando descubres ese vino que a ciegas piensas que está fuera de tu presupuesto pero es un vino increíble que puede disfrutar todo el mundo.


Así, para terminar, quiero repetir el mensaje de la semana pasada. Hay que probar de todo, y mejor si es a ciegas, no irse por los precios bajos que presentan los vinos que son tan estándares saben todos iguales, pero tampoco recurrir a vinos tan caros que no se logra entender realmente qué es lo que los hace mejores.


Tranquilos, una vez que tengan que subir de categoría, su nariz y su boca van a ser los primeros en avisarles que están listos para ir por más.


¡Salud!


Giorgio Vecchiola

@giorgio.vecchiola.m

Sommelier Co-fundador de Winederlust

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