¿Qué tiene la Syrah que nos vuelve locos?

Una pregunta válida y llena de explicaciones, pero vamos por parte. De la syrah no sabemos su origen con seguridad, pero el material genético más antiguo que se ha podido encontrar está en el Ródano, Francia. Y es precisamente esta zona la que es famosa por las producciones de Syrah.


En el Ródano, la variedad es elaborada según su denominación de origen, donde en el Ródano norte es la única variedad tinta permitida, que puede ser usada tanto para vinos monovarietales, como en conjunto con las cepas blancas permitidas. Mientras tanto, en el sur es usada como componente de mezcla para dar a los vinos color, fruta negra y estructura. Numerosas son las garnachas del Ródano que son ensambladas con syrah como en el caso de Chateauneuf-du-Pape.



Si bien el Ródano es un símbolo de la Syrah, hay otros lugares en el mundo donde también esta cepa se expresa en deliciosos vinos. Como es el caso de Australia con valles como Barossa en South Australia, un icono de esta cepa obteniendo syrah con excelente estructura y elegancia, pero algo más maduros en comparación a la otra zona famosa de este país insular como es Hunter Valley. Aquí los vinos son más ligeros, frescos y florales. Y ya que estamos hablando de Australia, es en ese país donde nació la famosa confusión al referirse a esta variedad como Shiraz. Atención amigos, es lo mismo.


Ahora vamos a Chile, un lugar privilegiado en la variedad de terruños disponibles para la elaboración de vinos. Es precisamente esto lo que hace que los Syrah chilenos sean tan interesantes, ya que hablamos de una variedad que es altamente plástica. Qué quiere decir esto? Cuando caracterizamos a una cepa con este adjetivo nos referimos a que es una variedad que se adecua muy bien a los diferentes suelos, clima, topografía y lo que aporte el lugar en donde este, permitiendo que tengamos vinos syrah muy distintos dependiendo de donde vengan.


Es por esto que los syrah de costa son frescos, jugosos y con aromas florales, mientras que los syrah de altura son mas estructurados, de frutos negros que no encontramos en los ejemplares costeros pero mantienen un buen frescor. También están los syrah del valle central, una zona más calurosa que nos entrega vinos más voluminosos en boca, con notas a frutas más maduras y generalmente con un alcohol mayor. Es precisamente esta diferencia la que nos vuelve locos por querer probar esta cepa y francamente no parar.


Quizás seré acusado de spoiler por esto, pero si quieren mi recomendación hay un excelente ejemplar en la próxima caja de experiencias Winederlust de Colchagua. Y la selección de maridaje que acompaña esta tan bien pensada que seguro los hará salivar tanto como a mi.


Mucho podría seguir contando de esta variedad, pero lo mejor que pueden hacer es ir por esas botellas de diferentes valles y simplemente descorchar una de las cepas, donde a mi juicio Chile tiene mucho que contar.